| Artista/Grupo: | JD McPherson | |||||
| Título del Disco: | SIGNS & SIGNIFIERS | |||||
| Discográfica: | Hi-Style Records/Universal | |||||
| Año: | 2012 | |||||
| Género: | Soul/Rock | |||||
| Valoración: | 8/10 | |||||
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Cuando un pijo residente en Beverly Hills como Lenny Kravitz tira de clásicos, graba en analógico y pretende sonar como sus idolatrados Jimi Hendrix o Led Zepellin en sus primeros discos le llueven las críticas. Si lo hace un osado chaval de Oklahoma en plena vorágine de revisionismo musical, aunque falcando su mirada más atrás todavía...es cool. Parte de ese doble rasero se debe a que las tendencias hacen que los tupés hayan calado en el mainstream y que lo que antes era hortera ahora mola...y mucho. Sinsentidos aparte, JD McPherson nos trae una colección de zarpazos Rock'n'roll que perfectamente podríamos situarlos en la era dorada del género. Es un trabajo corto, pero medido hasta el paroxismo, no se permite ni un solo segundo de relleno.
Este músico ya había hecho de las suyas en su anterior grupo, The Starkweather Boys, y esta vez también se ha rodeado de unos cómplices a la altura. Por una parte, Jimmy Sutton, al contrabajo, Alex Hall a la batería y Jonathan Doyle al saxo, amén de un piano efervescente que busca el woogie woogie en las rodillas de los oyentes.
Signs & Signifiers ya fue presentado en salas pequeñas en diversos puntos de la Península y consiguió un calor que hizo presagiar que JD mantendría una relación fluida con los españoles, al estilo que su compatriota Eli "Paperboy" Reed. Este "redneck" y su Fender pueden hacer arder cualquier escenario con temas como "Scandalous" o "Country Boy" si se lo propone.
"Wolf Teeth" es el casi obligado homenaje a Howlin' Wolf, aunque hay mucho de Bo Didley, mucho de Jackie Wilson, Little Richard y adrenalina rock de los primeros compases de esta sabrosa epidemia.
No podemos estar más que de enhorabuena por encontrarnos con propuestas que al dedillo emulan aquellos legendarios plásticos y que con unas composiciones tremendas nos hacen bailar y hacer que nos olvidemos de cuán mísera es nuestra existencia actual, plagada de mensajes al Facebook y cero faldas de vuelo y chicas llamadas Lorraine.
JD ataca directo al epicentro de nuestras almas rebeldes con alaridos certeros y elegancia en sus acordes, todo ello para demostrar una vez más que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero que si tocas Rock'n'Roll no tiene que ser pura nostalgia. Muchacho, vamos a seguir tus pasos y si vuelves a la Sala El Sol (o similar) acudiremos de cabeza.






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